martes, 18 de junio de 2013

"...Y ahora un poema.." xD
 
Hace un año atrás, luchabas por triunfar.
Peleaste cada batalla por mi, por reinar en mi corazón.
Fuiste donde mis padres y pediste mi mano, 
no pediste mi corazón, porque eso siempre te perteneció.
 
Fuiste el más insistente, fuiste el más valiente.
No hubo día que no te deleitaras en mis intentos de huída.
Te imagino sonríendo cada vez que me percataba,
de cuan cerca tú estabas.
 
Cada noche llegaba y en mis sueños despertabas;
acrecentabas mi amor por ti, me derretías así como así.
Me detuviste en un momento e hiciste la oración por mi,
todavía recuerdo el día en que lo permití.
 
Ese día acepte el viaje, el más largo de la vida.
¿Vida? Ese día también descubrí, que el que deseaba triunfar debía morir.
Prepara tu mochila para la carga, empieza a elongar ya tu espalda,
porque ni te imaginas lo que te voy a pedir.
 
¿Ves aquella cruz? En ella mi hijo murió por ti.
Es tiempo de tomar la tuya;
ven,
te invito a que te sacrifiques por mi.
 
No quiero grandes holocaustos, no quiero más sangre derramada por mi.
Solo ven y sígueme, ya conoces el costo de lo que significa realmente vivir.
 
Y así paso el tiempo, no decidí huir. 
No fui la más constante, pero siempre estuve "por ahí".
Por más que me perdiera, fuiste experto en hacerme volver.
Recuerdo tener sed, pero nunca desfallecer.
 
Hice locuras por ti, algunas no muy fuera de sí.
Siempre tan obediente, cuando me hablabas a mi.
Clame a ti y me oíste, esa noche me redimiste.
Como olvidar la primera vez que por mi escribiste.
 
Esa noche comenzó el nuevo libro por leer.
Levantaste mi rostro, me abrazaste, me calmaste.
Recuerdo pedir perdón, aún sin cometer un error.
Recuerdo que calmaste mi dolor y encendiste una pasión.
 
Hoy el libro lleva varios tomos, personajes van, personajes vienen,
pero en aquel verano supe quienes serían mis fieles.
Adoro verte escribir, aunque reconozco perderme cuando te detienes.
 
Agradezco las libertades que me diste.
El hecho de poder eleguirte, el seguirte.
Siempre tan respetuoso, tan tierno, tan amoroso.
Te ganaste mi corazón, aún cuando siempre lo tuviste.
 
Hoy la historia ya es otra,
el protagonista por más que la trama y los actores lo intenten,
siempre serás tú, el Dios Viviente.
 
Gracias una vez más,
por ser tú quien me enseño a amar.
 
Y este poema termina así: Sin fin.
Cuando quieras, toma la pluma, llena la tinta,
vuelve a escribir.
 


 


No hay comentarios:

Publicar un comentario